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12 de Agosto de 2005 |
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TORRE UCHEA: ¿UN CONJUNTO ARQUEOLÓGICO EN PELIGRO Jordán Montés, J.F. 1.- Causas de caballeros. La ventaja de los prospectores de montañas y valles, entre los que nos incluimos por décadas de experiencia y trabajo permanente, es que estamos en perpetuo y silencioso movimiento, viendo aquí, escuchando allá, como los viejos caballeros de sierra. Unas veces vagamos entre los farallones, otras caminamos por las cumbres, aquellas vadeamos ríos..., pero vigilando siempre por la preservación de nuestro común patrimonio. Las recientes noticias de la instalación de una gran fábrica italiana en los parajes de la aldea de Torre Uchea, fuera de los polígonos industriales existentes en Hellín, cosa que ya es al menos extraña, y las vejaciones verbales que sufrieron algunos de sus vecinos, entre ellos viudas y huérfanas, con «palabras torcidas» como dirían los sobrios y sabios campesinos de las aldeas de serranía, cuando acudieron al ayuntamiento de Hellín a defender sus derechos o sus opiniones, nos ha animado definitivamente a emitir este informe y a pasarnos con armas y bagajes al bando de los ofendidos, porque no otra cosa habría hecho el Ingenioso Hidalgo. Por otro lado, informadas por nuestra parte las autoridades de patrimonio de la provincia de Albacete (Doña María Teresa Rico), se nos indicó que nunca habían recibido, antes que nosotros les avisáramos del potencial peligro, información de la instalación de la fábrica en Torre Uchea procedente del ayuntamiento de Hellín. Ese olvido es una preocupante razón más para estar en guardia. 2.- Historia de los hallazgos, descubrimientos y excavaciones arqueológicas en Torre Uchea y aledaños. Cuando en 1975 iniciamos la carta arqueológica de la comarca de Hellín-Tobarra, alcanzamos a contar varios poblados en el entorno inmediato de Torre Uchea, emplazados en sus colinas circundantes: Torre Uchea-1 de época neolítica y calcolítica y Torre Uchea 2, del Bronce Pleno y tardoibérico, con perduraciones en época romana: Ello sin contar con los cinco poblados del paraje vecino del valle de Vilches, donde además existen dos villae romanas. Javier López Precioso, director del Museo de Hellín, emprendió unas interesantes excavaciones en la necrópolis ibérica del Pozo de la Nieve, en Torre Uchea, en un cruce de caminos. Observó que existían cuatro fases de uso del espacio funerario. En la primera halló restos de un pilar estela y cerámicas de barniz negro, copas tipo Cástulo (último cuarto del siglo V a.C.). A la segunda correspondían enterramientos de planta cuadrada formados por adobes y cubiertos por encachados de piedra, junto con cerámicas de barniz negro, copas Cástulo, kilix skiphos con decoración de palmetas, fíbulas anulares, algunas armas, un braserillo de bronce y anforiscos de pasta vítrea. Al tercer y cuarto episodios de uso pertenecen empedrados tumulares, en los que se observa un incremento de las armas: falcatas, puntas de lanza, umbos de escudos, placas de cinturón. Se mantienen las cerámicas de barniz negro. En el Alto Imperio, Torre Uchea constituye parte inseparable del conjunto del muy romanizado valle de Minateda y del municipio del Tolmo. Las visitas que realizamos al caserío de Torre Uchea por aquellos años de juventud nos permitieron detectar la presencia de sigillatas, alcanzando al menos los siglos IV y V d.C.. De hecho, Javier López Precioso detectó un asentamiento romano, «con zonas de habitación y funerarias diferenciadas», vinculado al miliario de Maximino el Tracio. De extraordinario interés resulta la aldea de Torre Uchea para la arqueología porque era en ella, y en el Tolmo de Minateda, donde se cruzaban dos vías muy importantes del imperio romano, recientemente destacadas por la investigación. Una era la que unía Corduba y Cástulo con Saetabis (Játiva), en su desviación por la sierra, pasando por el Cerro de los Santos, pero que es posible ampliar hasta Valentia (Valencia). La segunda era la que enlazaba Carthago Nova (Cartagena) con Complutum (Alcalá de Henares), pasando por Saltigi (Chinchilla) y que algunos autores denominan la Vía del Esparto . Pues esa vital encrucijada se producía entre el Tolmo y Torre Uchea. Hay que resaltar en estas vías romanas la existencia de los miliarios, uno de ellos precisamente también encontrado en Torre Uchea, a 700 m. al Oeste de la pedanía, perteneciente a la época de Maximino el Tracio, con inscripción y fechado en el año 238 d.C. A través de esas rutas indicadas, llegaban hasta el Tolmo, Vilches y Uchea unos productos especialmente valorados por las élites aristocráticas del tardo imperio: los sarcófagos paleocristianos de fines del siglo IV, de época de Teodosio I y procedentes de talleres romanos. El período visigodo de Torre Uchea está perfectamente atestiguado por medio de múltiples hallazgos cerámicos, consistentes en marmitas y ollas de cocina, y por una prometedora necrópolis, no totalmente excavada. En efecto, esta necrópolis consta de sarcófagos monolíticos de arenisca y de fosas con tapas de lajas. Es de aquí de donde procede el espectacular anillo de oro con inscripción, en la que se lee: IOVV+INTE Es decir: Io(annes?) vivat Christus in te . Un poco más al Norte de Torre Uchea, a apenas unos cientos de metros, se encuentra un asentamiento rural visigodo, Loma Lencina claramente vinculado a Torre Uchea, con una superficie aproximada de 10.000 m2. Allí se observan restos de mampostería irregular y jambas para los vanos de las edificaciones. La fecha del enclave, a tenor de la cerámica, es del siglo VII d.C y pudo perdurar hasta inicios del IX. Por doquier aparecen ollas globulares de cerámica común o de cocina. Las rutas romanas antes descritas que pasaban por Torre Uchea fueron posteriormente reutilizadas por los musulmanes, según nos cuentan Al-Udri en el siglo XI (ruta que describe desde Cartagena a Toledo) o Al-Idrisi (ruta que pormenoriza desde Murcia hasta Chinchilla), y en la España Moderna. La famosa Vía de la Seda que aparece citada en El Quijote (1ª parte, cap. IV) atravesaba Torre Uchea y comunicaba Toledo, de donde procedían los comerciantes de seda, con Murcia, el centro productor. ¿Habría entendido D. Quijote que el proyecto de fábrica en Torre Uchea era un molino? 3.- Conclusiones. En definitiva, el valor arqueológico de la aldea de Torre Uchea y de sus parajes inmediatos está perfectamente documentado y realzado. Y es un enclave que de ningún modo se puede separar del Tolmo de Minateda. En consecuencia, perteneciendo a un país de la Unión Europea del siglo XXI, consideramos una temeridad política y un despropósito cultural iniciar la construcción de un gran complejo fabril, que recordaría las pasadas etapas del franquismo populista o del caciquismo más ignorante y decimonónico, sin que exista previamente un informe serio y riguroso donde se traten obligatoriamente cuestiones como las siguientes u otras semejantes: 1.- Recogida y análisis documental total de fuentes y bibliografía que afecten al territorio y pedanía de Torre Uchea. 2.- Perfecta y nítida delimitación de las áreas con restos arqueológicos, su estudio, excavación y protección. 3.- Opinión profesional y técnica de los Museos Arqueológicos de Hellín y Albacete y de sus directores. 4.- Análisis del impacto ecológico y la alteración del medio ambiente por problemas de contaminación y trasiego de maquinaria pesada y transportes continuo de mercancías. 5.- Estudio de las alteraciones de las vías pecuarias y de las actividades agrarias tradicionales en Torre Uchea que comportaría la presencia de la fábrica. 6.- Estudio de cómo se verían afectadas la seguridad y salud de los habitantes de Torre Uchea, quienes, pese a su reducido número y edad biológica avanzada, no merecen menos respeto, de palabra y obra, que el resto de los habitantes del término municipal de Hellín. |
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